domingo, 2 de diciembre de 2012

Cosas tristes

Camila come muy despacio y a menudo la comida se le enfría. Hay platos que no importa si no están calientes, pero el huevo, sobre todo el huevo frito, realmente pierde muchísimo. Por eso, cuando Camila come huevo, la mamá suele decirle una frase que le decía la Iaia:  "cómetelo rápido, que acuérdate que un huevito frío es muy triste".
Camila ya completa la frase, y le gusta, pero hoy lo que hizo fue darle un giro. Estába desayunando ensaimada y de repente dijo: "una ensaimada sin azúcar es muy triste". Y tiene razón.

sábado, 17 de noviembre de 2012

eRRe

Ayer, 16.11.12, fue un día histórico: Camila aprendió a decir la erre. ¡Hurra!



Estábamos de visita donde Matilda y de repente Camila empezó a decir: "rarrá-rarrá-rarrá", y ya, fue así de simple. Y desde ayer no ha dejado de cantar "rarrá-rarrá-rarrá", es más, lo está cantando en este instante. Estamos contentos,  pero también extrañaremos los liblos, los latones y los calos.


jueves, 15 de noviembre de 2012

Canciones

A lo lago de estos años Camila nos ha pegado muchas canciones, o más bien frases de canciones. Hay algunos clásicos de la casa, como: “un dos tres quatre, chocolate”. O “Haceremos una fiesta especial” (así,  con error y todo), o "Uh, oh, no tinc por",  e incluso otra que nos pegó a todos la primita Sophie: “¿Por qué te vas?”.  Pues bien, desde hace varios días Camila comenzó a cantar una canción que le pegaron en el colegio: “Te regalo mi amor, te regalo mi vida”, y cuando menos nos dimos cuenta,  los tres terminamos cantándola a todas horas. Ayer  le añadió “tu eres quien me inspira”,  y decidimos buscar en Internet qué canción es la que nos estamos aprendiendo y resultó ser esta.  

lunes, 12 de noviembre de 2012

Oscuridad II

Casi un mes después, podemos decir que a Camila el miedo a la oscuridad, por fortuna, le duró muy poco.  Hace más de una semana que no va encendiendo todas las luces de las habitaciones por las que va pasando y ya se anima a atravesar espacios  a oscuras.  Es más, va por ahí apagando luces que no se necesitan y nos regaña cuando dejamos alguna luz encendida. Esperamos no estar cantando victoria antes de tiempo, pero nos alegra que sus miedos se hayan ido tan rápido.

jueves, 1 de noviembre de 2012

Vampirita

Este halloween lo pasamos muy bien.  Decoramos un poco la casa con telarañas y fantasmas pintados por Camila,  hicimos una calabaza, preparamos algunos platos curiosos,  como ojos sangrientos, arañas,  momias, frankensteins, setas venenosas y fantasmas, y Liam y Matilda vinieron a jugar y a cenar.
Camila se estrenó el disfraz de Batichica que le hizo Adriana:


Pero como le pareció que no daba "nada de miedo", aprovechó que el disfraz es tan versátil y optó por la versión vampira,  aunque, como puede verse,  no es que quedara muy aterradora.  Es nuestra Vampirita.

lunes, 29 de octubre de 2012

No le para bolas

Camila tiene un lego de Batman que le encanta,  y además ha jugado mucho a Batman en la Xbox con papá, así que se sabe muchas de las historias del cómic.  Hace un momento,  justo antes de dormirse, le dijo a la mamá:

Sabes qué,  Harley Quinn está enamorada del Joker y es muy divertido porque él no le para bolas.

Nos parece simpatiquísimo cómo esta colombianita cada cierto tiempo nos sale con colombianadas. 

jueves, 25 de octubre de 2012

Historias al cubo

Camila y papá le regalaron a la Mamá un juego estupendo.  Son nueve dados con diferentes objetos  en sus caras. Se lanzan y hay con todo lo que salga hay que inventarse una historia. En esta casa solemos contar historias casi todos los días, de esas que Camila llamaba "cuentos con la boca",  y a veces nos exigimos incluir ciertos elementos en la narración,  pero esta nueva forma de contar historias con los dados también ha resultado muy divertida.

Esta fue la primera historia de Camila:


Había una vez un castillo abandonado y al lado había una huella de un monstruo que comía flores y que tenía una tortugüita que era su amiga.  Al lado del castillo había un puente. Un día se cayó una estrella y un niño la vio y se puso feliz. Entonces llamó a su mamá por teléfono y le contó. Y ya era tarde y era hora de dormir.  Y colorín colorado,  este cuento se ha acabado. 

(Ahora, repasando entradas antiguas para escribir esta, me encuentro con historias que había olvidado por completo, no sólo las contadas por mi sino también las contadas por Camila, o las inventadas entre las dos.  Hay días que realmente me parece una maravilla haber seguido con este blog.)



Es culpa de la película

Camila lleva bastante tiempo muy susceptible a la hora de ver películas y sufre muchísimo ante cualquier momento de tragedia o tensión. Hace meses no vamos a cine y ella misma evita ver casi cualquier tipo de película, pues le teme a los malos, así sean malos inofensivos:  "mejor no la veo porque voy a llorar". No soporta ni las antiguas de Disney ni las de Pixar, y su ideal sigue siendo Totoro, porque, precisamente, no tiene malos. Ayer vimos los cortos de Planeta 51 y papá le preguntó si le gustaría verla, y su respuesta fue: "Yo creo que sí,  pero si lloro es culpa de la película".



lunes, 15 de octubre de 2012

De esas cosas que ya casi no pasan

El otro día Camila ya se había lavado los dientes y fue a darle un besito y un abrazo a la mamá, que estaba recostada en el puf.  A los diez segundos la chiquita se quedó profundamente dormida.  La mamá aprovechó el momento y se quedó con ella así media horita más, pues es de esas cosas que ya casi no pasan y no se sabe si volverán a pasar.


sábado, 13 de octubre de 2012

Un guisante


El otro día, antes de salir del trabajo, la mamá llamó para preguntar si papá o Camila tenían algún encargo.  El papá dijo que no y le transmitió la pregunta a Camila, que dijo: "Sí, dile que me traiga un guisante".  En los últimos días le hemos leído un par de veces "La princesa y el guisante", así que Camila quería dormir con un guisante bajo el colchón para ver si lo sentía y de ese modo confirmar que es una princesa "de verdad verdad".

Pues bien,  después de varios días buscando infructuosamente un guisante fresco (no es temporada),  por fin la mamá optó por comprar una bolsa de guisantes congelados, y Camila le pidió que esta noche hiciéramos la prueba.  Le insistimos en que la gracia es que ella no sepa que el guisante está puesto,  y su solución fue: "me lo pones ahorita,  sin que yo me de cuenta".

Al irse a la cama comentó que no sentía nada de nada, y después de un rato decidió sacarlo y ponérselo directamente debajo de la sábana.