martes, 11 de agosto de 2015

Viladrau

Antes de que naciera Jacobo hicimos un paseo de tres días a Viladrau. No escribimos una entrada en su momento, pero a los tres nos pareció de los paseos más bonitos que hemos hecho y siempre hablábamos de repetirlo.

Este año por fin volvimos, y aunque el hostal en el que nos quedamos cambió de dueños y la estancia resultó un poco decepcionante (empezando por la ausencia de la cama elástica que tanto añoraba Camila), el pueblo sigue siendo bonito y el entorno maravilloso.

El primer día paseamos por Viladrau y estuvimos un buen rato en los parques  a los que habíamos ido con Camila más pequeña.




El segundo día fuimos a Santa Fe, Camila metió los pies en el agua helada y caminamos hasta el pantano.




La noche anterior Jacobo ya había tenido un poco de fiebre, pero esa tarde comenzó a ponerse peor (de ahí esos cachetes colorados con los que sale en la foto), y en la noche se puso fatal, así que el tercer día nos devolvimos temprano para poder llevarlo al pediatra, que le diagnosticó faringitis.

Así que el paseo quedó interrumpido y no pudimos repetir la caminata por el bosque cercano al hostal, donde habíamos visto el Castanyer de las nou branques.

Ahora que buscamos las fotos del viaje del 2012 recordamos lo bonito que fue y lo bien que lo pasamos y nos volvieron a dar ganas de ir.





domingo, 9 de agosto de 2015

Colonias

Desde que Camila entró en segundo de primaria nos anunció que este año sí quería ir a las colonias. Durmió dos noches fuera de casa y la experiencia le gustó mucho, aunque los días previos estuvo un poco nerviosa y llena de preguntas, como qué iban a comer o cómo iban a bañarse, si chicas por un lado y chicos por otros.  Incluso la noche antes de irse dijo "tengo un poquito de miedito",  pero a continuación concluyó: "pero quiero ir". Valió la pena.

Helao



Sin duda una de las palabras favoritas de Jacobo es "helao".

Aprendió a decirla en mayo y desde entonces no ha parado. Cuando va por la calle detecta todos los carteles de helados que hay a la vista y los señala: "helao", o si en alguna película o anuncio aparece uno, no se le escapa. Incluso podemos decir que las primeras construcciones que ha hecho con duplo que tienen verdadera forma y significado han sido helados. Él mismo los construye y luego se los "come". Y también disfruta un montón con los helados caseros que hacemos con Camila.

Lo más gracioso es que cuando quiere uno dice feliz "helao", y saca la lengua y reproduce el movimiento de chupar un helado imaginario. Nos hace reír muchísimo.

Ya probó los deliciosos helados de Canet y quedó enganchado,  como todos los primitos, así que cuando visita a la Iaia no perdona, y si sale con ella a la calle va directo a la Gelatería: "helao".


Fiesta de piyamas

En mayo Camila hizo su primera fiesta de piyamas en casa.  Ya se había quedado un par de veces en casas de amigas pero esta vez hizo de anfitriona de cuatro amiguitas del cole (Eira, Jana, Ainoa i Nerea). 

Se lo pasaron muy pero que muy bien. Al llegar hicieron una lista de todo lo que querían hacer y lo cierto es que cumplieron casi todo.  La única pega de la fiesta fue que a Jana le dio fiebre y tuvieron que recogerla en la noche, pese a que ella, y todas, no querían que se fuera. 

Jugaron a tomar el té, a la consola, hicieron una obra de teatro disfrazadas, cantaron y tocaron instrumentos, prepararon la  cena (cada una su propia pizza), pintaron una rana y jugaron a darle besos con los ojos vendados, montaron una cama franca en la sala, se contaron secretos, hablaron y hablaron  y se rieron y se rieron... (hasta la 1 de la mañana).

Este año Camila hizo un grupo de amigas muy bonito. Con todas se entiende bien y le gusta hacer cosas por fuera con ellas. Ella contenta y los papás contentos (aunque en tercero las van a separar, pero como ellas dicen,  ya son amigas y lo seguirán siendo).








(Esta entrada la hicimos con Camila y pusimos todas las fotos que ella escogió.)

sábado, 8 de agosto de 2015

Ela




Definitivamente Camila es Ela para Jacobo.  Después de meses en los que no le decía de ningún modo, cuando por fin le puso ese nombre, Ela se ha vuelto quizá la palabra que más dice Jacobo a lo largo del día: "Ela ven", "Ela, aquí", "Ela, no", "Ela ven", "Ela, no", "Elaaaaaa"...  Todo el tiempo pregunta por Ela, o le echa la culpa de alguna cosa,  o quiere enseñarle algún juego que se ha inventado, o quiere compartir con ella la comida, o quiere que vaya con él a recochar en la cama de los papás, o quiere que se acueste al mismo tiempo que él: "Ela", "Ela" y "Ela".  

Y es que pese a los pequeños momentos en que tiene celos de ella, o en que le da rabia que le coja algún juguete o que se siente en su sitio o que lo regañe cuando hace algo malo, Jacobo adora a su hermanita. ¿Y qué podemos decir de Camila? Que pese a que no la deje dormir al irse a la cama, o que a veces la despierte en la mañana, o que le quite sus cosas, que la empuje si ve que la mamá la está abrazando o que le impida tocar el Ipad, es una hermana entregada y le encanta enseñarle cosas, recochar con él, hacerle dibujos de sus personajes favoritos, recogerlo en la guardería, mostrarle todo lo mostrable, etc.

No sabemos si es porque son niño y niña o porque Camila ya es lo suficientemente grande y madura y paciente como para no pelear con un todavía bebé,  pero se llevan realmente bien. Ojalá les dure.










jueves, 6 de agosto de 2015

Ausentes

Pasan los días y las entradas se acumulan... y la culpa aumenta:  ¿cómo dejé pasar tantos meses? ¿Por qué si era consciente de que me estaba atrasando no me ponía las pilas y hacía al menos un par de entradas rápidas? 

Cada rato suceden cosas que me hacen pensar "quiero hacer una entrada de esto",  pero a continuación pienso en que antes de hacerla debería contar qué ha pasado estos meses, que Camila se fue de colonias por primera vez, que hizo su primera fiesta de piyamas, que se terminaron las clases de natación,  que celebramos otro día de Camila, que a Jacobo le encantan los "helaos", que ya se terminó el primer año de guardería, que...  ufff, tengo tantas cosas pendientes de contar que al final  no cuento nada. 

Pero se acercan los dos años de Jacobo y siento que si llega ese día y no he retomado el blog no habrá vuelta atrás y el blog quedará abandonado. Y me niego. 

Así que utilizaré esta entrada de reconocimiento de culpa para darme a mí misma un empujoncito y reaparecer.  Seguro no haré todas las entradas que quería hacer, ni las que medio llegué a redactar en la cabeza, pero intentaré recordar lo más importante.

miércoles, 20 de mayo de 2015

Cuarta generación

La cuarta generación de gusanitos ya está aquí.  Dimos unos sesenta en adopción y nos quedamos otros tantos.  Como siempre, comen y comen y crecen y crecen, y ayer algunos comenzaron a hacer los capullos.  Este año también apareció un aventurero, pero esta vez llegó más lejos y esta mañana encontramos un capullo en el techo del balcón. Definitivamente lo mejor será dejar las cajas tapadas.

Como comen tanto, tenemos que ir a recoger morera casi a diario, pero por suerte este año se sumó un integrante nuevo al equipo de recolección:



viernes, 24 de abril de 2015

Kiko

El otro día rescatamos a Kiko, el triciclo que tantas alegrías le dio a Camila hace unos años:


Jacobo está encantado. Se baja desde la guardería hasta la casa prácticamente sin parar. O va por la Riera dando caña.

Aunque las subidas le cuestan y prefiere ir en bajada.  Claro, es mucho más divertido.


El Ratón Pérez y el diente perdido

A Camila se le cayó un nuevo diente.  Esta mañana en el desayuno estuvimos inventándonos una historia en la que una niña dormida, al girarse, le daba sin querer un empujón al Ratoncito Pérez y hacía que se diera un golpe contra el borde de la cama y se desmayara, con lo cual no recogía ningún diente más esa noche. Al otro día la niña se lo encontraba junto a su cama y descubría que el golpe le había hecho perder la memoria.

La historia comenzaba bien,  pero ya era hora de salir para el colegio y la mamá despistada dejó el diente sobre la mesa.  Pues bien,  el diente desapareció.  Ya barrimos y buscamos por todas partes, pero nada,  no lo encontramos.  La mamá aceptó su culpa (aunque intentó echársela al papá, todo hay que decirlo), y le pagará el diente a Camila, que se lo tomó bastante bien.

No sabemos si fue una venganza del Ratoncito Pérez o si es simplemente un despiste más de la mamá despistada, pero el hecho es que Camila comienza a acumular sus propias historias con los dientes. El primero se lo comió,  otro se lo quedó de recuerdo y ahora este se lo perdió la mamá.

24.04. Actualización:  Esta mañana Camila encontró el diente enredado en los pelitos del tapete del baño. Camila lo encontró, así que esta noche lo dejará bajo la almohada y caso resuelto... uffff.

jueves, 23 de abril de 2015

Primavera

Cómo cambia todo con la llegada de la primavera.
Vuelven los días de playa (incluso a la salida del colegio, qué maravilla):




Las tardes de parque:



Y las trasnochadas.
Cómo nos cuesta meter a los chiquitos temprano en la cama.  Aquí dos fotos tomadas después de las 10 de la noche.
Camila y Jacobo muertos de la risa esperando a papá,  que sube en el ascensor después de sacar la basura:


Y aquí lavándose los dientes:


Al menos Jacobo ya tiene puesta la piyama...