viernes, 27 de enero de 2017

Pa pa pam

Esta entrada tenía fecha del 18 de noviembre de 2015:

Pa pa pam.  Así es como llama Jacobo a la Guerra de las galaxias. Cuando quiere jugar con alguna de las figuritas de lego, o cuando quiere ver algún capítulo de Star wars de lego en internet, o cuando quiere oir una de sus canciones favoritas, eso es lo que dice con su voz de bebé: Pa pa pam.

Esta es una de esas cosas que nos producen una ternura infinita y que sentimos que si no dejamos por escrito lo más probable es que se nos olviden.  Por ejemplo, cuando es la hora de dormir y nos dice Pa pa pam y nos lleva de la mano a escoger las figuritas de lego con las que quiere pasar la noche (porque últimamente ha cambiado de compañeros de cama y sus favoritos son "Chuaca", "Chipipio" y"Turito").

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Más de dos años después,  aunque Jacobo ya podría decir Star Wars o La guerra de las galaxias (a su manera,  se entiende),  Pa pa pam se quedó Pa pa pam.  Y Jaco es casi todo un experto en la materia, o casi un friki, dirían algunos.  Se sabe los nombres de un montón de personajes, distingue quienes son los buenos y quienes los malos y le encanta disfrazarse. Por sus preferencias,  parece que lo tienta el lado oscuro.

La montaña

Listo,  ya recogí a Jacobo.  Lo primero que hice fue revisar los borradores, y me dio risa encontrar esta entrada guardada.  No sé por qué no la publiqué,  supongo que simplemente porque me faltaba descargar las fotos, pero me hace sentirme más culpable aún...  era noviembre de 2015 y quizá si al final hubiera publicado esta entrada cargada de buenas intenciones el blog no habría estado tan abandonado.

Así que aquí va,  la publico tal como la encontré,  aunque sumándole un par de fotos.  Se me ocurre que lo que puedo intentar es ir contando las cosas nuevas y de vez en cuando poniendo cosas viejas.  A ver si funciona.


Horror.  Volvió a pasar...  Varios meses sin actualizar el blog y las entradas se acumulan en borradores o en la cabeza y otras tantas ya se perdieron en el olvido... Pero bueno,  sigo en mi empeño de no abandonar el blog y así sea poco a poco quiero contar algunas cosas de estos meses. Nada mejor que comenzar por las vacaciones, ya tan lejanas pero que ahora al ver las fotos he vuelto a disfrutarlas.

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Tuvimos pocos días de vacaciones los cuatro al tiempo, pero aprovechamos para hacer una escapada a la montaña con los primitos, el tío Juan Felipe y la Iaia. Estuvimos en una casa rural muy bonita perdida en medio del Montseyn. Comimos rico, jugamos, disfrutamos de la piscina, caminamos, leímos muchísimo y descansamos.
Los primitos jugaron de a dos, de a tres de a cuatro y de a cinco. Daba gusto verlos. Pasaron horas en las tumbonas de la piscina jugando entre las toallas, o construyendo una casita con palos, o tranquilitos leyendo cada uno en su kindle en las tumbonas del jardín.  Y, como no, muy dedicados a Jacobo, que se sabía el centro de atención e iba eligiendo con qué primito jugar. Y mientras tanto,  el papá y la mamá leyendo los dos al tiempo, algo que últimamente había sido casi imposible.












Estamos de vuelta

Ya está,  decidido,  retomamos el blog.  Desamos seguir registrando, entre otras cosas, momentos, fotos, chistes y recuerdos bonitos que no queremos que luego se nos olviden.  Ya bastante culpables nos sentimos por haber abandonado el blog todo este tiempo y en cierta forma haber dejado una laguna en la memoria de esta familia como para dejar que esa laguna siga creciendo.

Hoy,  27 de enero de 2017 a las 17:38,  con un resfriado que nos tiene hechos unos trapos, con el tiempo justo para ir corriendo a recoger a Jacobo de extraescolares (el único sano de la familia), The Darwin Way of Life vuelve a "abrir sus puertas".

jueves, 3 de septiembre de 2015

Apaeshió...

A Jacobo las cosas se le viven apareciendo.  Si encuentra un libro que no veía hace tiempo, si papá vuelve a casa después de que él lo haya estado buscando, si descubre una mano del Señor patata debajo de un cojín... su expresión de alegría y felicidad siempre está acompañada de un "apaeshió" que nos encanta a todos (ahora Camila también dice "apaeshió y desapaeshió" todo el tiempo).

Pues bien, el otro día estábamos en plenos arreglos de casa y Jacobo estaba jugando en su cocinita cuando de repente oímos un grito de alegría y fuimos corriendo. Lo encontramos muy feliz con su supermán en la mano: "APAESHIÓ", y nos mostró dónde lo había encontrado. Hace más de un mes lo había escondido en la cantina de leche que era del papá y con la que él y Camila tanto han jugado.


Bienvenido, Supermán.

Compañero de cama

Hasta hace unos cuantos meses Jacobo se dormía cada noche con un acompañante diferente. Él mismo lo escogía pero a veces después de un rato se salía del cuarto a buscar otra cosa, y otra cosa, y otra cosa. Cuando íbamos a verlo,  nos lo encontrábamos dormido con los juguetes más variopintos: comida de la cocinita o  pelotas o coches o peluches, o todo junto a la vez, como el día que le tomamos esta foto:



Otra temporada su acompañante favorito fue un Supermán de lego y dormía casi toda la noche con la figurita en la mano, hasta que un día se desapareció. Esta foto se la tomamos un día que además se empeñó en dormir con su toalla de dragón:


Pero últimamente se volvió monotemático y sólo quiere coches. Su kit para irse a la cama consiste en dos coches (aunque pueden llegar a ser 3, 4, 5...) y su vaso de agua, que no puede faltar. Aunque a veces acepta un intruso,  como el de esta siesta que se hizo en la cama de los papás:


No sabemos qué seguirá después, pero por lo pronto cada día nos echamos unas risas.

lunes, 17 de agosto de 2015

Piojos, una vez más

Pero las arañas no fueron los únicos bichos que tuvimos en casa estos meses. Desde que Camila tuvo pijos por primera vez, en 2011, la han vuelto a visitar unas cuantas veces. Siempre ha sido muy fácil acabar con ellos, pero este año sí que nos costó.  Le hacíamos el tratamiento, parecía ya limpia del todo y de repente volvía a aparecer un nuevo piojo, con lo cual teníamos que comenzar de nuevo.

Lo cierto es que hemos perdido un poco la paciencia y ya ni Camila se aguanta tanto tiempo de "hacer caminitos" ni la mamá tiene tiempo de dedicarle tanto tiempo. Ya no pasan horas en el balcón contando historias de piojos o viendo pelis mientras la mamá le busca huevitos sino que siempre es a última hora o un ratito de afán.

Pero por fin, cuando ya la mamá había amenazado con cortarle el pelo si volvía a encontrarse otro miserable bicho, volvió la calma, o eso parece.

Aquí Camila en pleno tratamiento para librarse de sus molestos inquilinos. (Camila no quiere poner la foto,  pero la mamá le dice que se ve guapísima y que además en unos años, cuando volvamos a ver la foto,  nos reiremos acordándonos de estos meses de lucha).






sábado, 15 de agosto de 2015

Arañas

En marzo encontramos una araña y decidimos tenerla de "mascota", y pronto tejió su telaraña y comenzamos a darle comida.


Y se comió todo lo que le poníamos: polillas, tijeretas, incluso otras arañas (u otra araña se la comió a ella, pues eran iguales y no supimos cuál sobrevivió), y después de unas semanas puso huevos:


Y semanas después aparecieron montones de arañitas:


"Qué fertilidad", dijo la Iaia al ver la foto, "Más bien qué hambre", dijimos nosotros,  pues dos días después no quedaba ninguna. Se las comió a todas (esperamos que sea eso y no que se hayan escapado), y sólo quedaban un par de cadáveres.   The Darwin way of life.

Cuando juegan solos

Al igual que Camila a su edad,  Jacobo prefiere jugar en el salón o cerca de los papás, pero a veces se va a jugar solito al cuarto y se entretiene un buen rato, sobre todo con las matriuskas o con algún juguete de los cajones (o con alguna cosa con la que no debería jugar,  todo hay que decirlo, como los legos de la hermanita o la caja de kleenex).

Pues bien,  hace poco lo pillamos jugando con la muñeca de peinar de Camila con sus gafas puestas. Para morirse de la risa.




La Sagrada familia

El otro día fuimos a visitar la Sagrada familia con los amigos de Barcelona.  La vimos como siempre, enorme y en construcción:


Pero nos hicieron una visita guiada especial para niños y centrada en la relación del edificio con la naturaleza, así que pudimos ver detalles que hicieron que la visita fuera más especial. Estos fueron unos de los que más le gustaron a Camila:





Los cuatro chiquitos (y sus mamás) se portaron todos muy bien. Aqui están en la escuelita donde estudiaban los hijos de los obreros. Como se ve,  muy concentrados: 


Al terminar la visita fuimos en bus a encontrarnos con hermanos y papás y a celebrar el cumple de Álvaro. Cómo se lo pasan de bien juntos:


Día de Camila 2015

Y por fin llegó el esperado día.  Camila tuvo su desayuno en la cama y sus regalitos, aunque la pobre tuvo que desayunar corriendo, pues en todo caso tenía que ir al cole.


La recogimos a medio día y fuimos a Mataró a comer y luego a saltar y saltar durante más de una hora.



El espacio era todo prácticamente para nosotras solas. Quedamos agotadas,  pero con ganas de volver.