Después de que terminaran las clases y Camila asistiera dos semanas al casal del colegio, por fin llegaron las vacaciones. En dos meses volverá al cole, así que quedan muchos días por delante para pasarlo bien. Además los primitos están de visita en casa de la Iaia, y con ellos se lo pasa de maravilla. Todavía no hemos conseguido tomar una foto de los cuatro juntos (bueno, algunas hay, pero o están todos chorreados de helado de chocolate o dos cierran los ojos y alguno queda mirando hacia el techo, o uno preciso se agacha y otro queda con la lengua afuera, etc.), así que el testimonio gráfico queda pendiente.
lunes, 11 de julio de 2011
Visitas de "amigos grandes"
A Camila le encanta que vengan "amigos grandes" de visita a quedarse varios días: se comporta como una super anfitriona, les muestra los juguetes, los explica las reglas de la casa, quiere jugar con ellos todo el tiempo, que vayan a recogerla al colegio e incluso pide dormir con ellos. Su amigo Hernán es todo un clásico, así como Alejo y Chio. Últimamente también pasaron por aquí Luis Fernando y Ana María, y la semana pasada, Juana, que es amiga de la mamá desde el colegio. Juana la conquistó de inmediato, y por suerte pudo dedicarle mucho tiempo, así que Camila estuvo feliz. Además le ayudó a decorar su casa de cartón y le pintó una camiseta con una matrioska lindísima que ya se ha vuelto su camiseta preferida. Nos encanta ver cómo se ha vuelto de sociable y amiguera.
miércoles, 29 de junio de 2011
Rapunzel
Desde hace varias semanas Camila ha estado bastante interesada en la historia de Rapunzel, pero estos últimos días, definitivamente, se ha convertido en su juego favorito. Ella siempre es Rapunzel, claro está, y a los demás nos asigna los papeles: "Ahora tú eres la bruja", "Ahora tú eres el rey", "ahora tú eres la reina". Y uno tiene que jugar como si fuera la reina pese a que hace un minuto era el rey. Incluso les asignó papeles a Walkiria y a Claudia, y a Matilda y Alicia, que eran las "bebés rapunzeles" o "rapunzelitas". El domingo se vio la película Enredados y estaba feliz porque tenía un nuevo personaje, un caballo. Así que ahora de vez en cuando tenemos que hacer de caballo para que Rapunzel nos diga: "Tranquilo caballito, tranquilo". 
Esta es una postal que le regaló la Iaia y que dio origen a la "fiebre Rapunzel". (Maja Dusikova, 1996)
martes, 21 de junio de 2011
Cuentos con la boca
Ya hemos contado aquí cómo se ha puesto de exigente Camila con los cuentos inventados y lo mucho que le gustan los clásicos. También le encantan los cuentos leídos antes de dormir, y cada noche, si se acuesta antes de las 9, tiene derecho a un cuento o dos. Ella los escoge y sabe medir perfectamente cuáles son los largos y cuáles los cortos, los de la ñapa. El otro día la mamá le leyó dos cuentos y al terminar Camila le dijo: "Ahora un cuento con la boca". "¿Cómo así?", preguntó la mamá. "Sí, había una vez..., uno de esos".
Tres años y medio y el Día de Camila
El mes cuarenta y uno fue el mes de la visita de Fabio, del paso a la piscina grande en el curso de natación, de los moluscos y los piojos, de la casa de cartón con chimenea, de las cosechas de fresas y cerezas en la casa de la Iaia, de los primeros desayunos del año en el balcón y, al final, de las tardes de juego de los fantasmas con papá.
Y como ya es tradición en esta casa, el 18 de junio fue el Día de Camila. Ella llevaba varios días ansiosa, y se tomó en serio lo de que era su día especial. En un momento incluso dijo: "Hoy haremos todo lo que yo quiera". Desde la noche anterior había pedido de desayuno huevo con arepas, y eso desayunó. Le dimos un libro y un títere de regalo y luego fuimos al acuario. Lo que más le gustó fueron el pez luna, los dragones de mar y el pulpo, que estuvo especialmente "simpático" con ella. Camila le tomó esta foto:
viernes, 17 de junio de 2011
Piojos
Pues sí, el bicho tuvo bichos. La experiencia fue menos difícil de lo que imaginábamos y por suerte no tuvimos que cortarle el pelo, así que sus bonitas trencitas sobrevivieron. No sólo el tratamiento resultó bastante efectivo sino que también Camila puso mucho de su parte. Se dejaba "hacer caminitos" durante horas y horas, y en muy pocos días pudimos deshacernos de esa visita, indeseable pero algo divertida, hay que confesarlo. Ahora falta ver si también conseguimos erradicarlos tan fácil de la cabeza de la mamá, que al final se contagió. Vaya bichos...
El primo Fabio
Aunque fue hace un par de semanas, no queríamos dejar de contar la visita de Fabio. Camila estuvo feliz con su primito, y es que se entendieron de maravilla. No hubo prácticamente roces ni peleas, simplemente jugaron y jugaron, y buscaron cosas en los libros mágicos, e hicieron pasteles de arena en la playa, y pintaron tarjetas, y recocharon como locos... Incluso cocinaron, y una noche prepararon un pollo al horno que les quedó delicioso. Fabio se comportó como un primito mayor muy cariñoso. Por ejemplo le decía "Camilita". Ella, por supuesto, estaba encantada. Qué ganas de volver a ver a todos los primitos.
miércoles, 25 de mayo de 2011
El libro mágico
Desde hace más o menos un mes, para animar a Camila a comer solita, a papá se le ocurrió la idea de decirle que si comía sola y juiciosa, quizá aparecería un libro mágico en la balda más alta de la biblioteca, frente al comedor. Funcionó, y al otro día, un libro mágico apareció justo donde papá había señalado. Era un libro mágico sobre libros mágicos: 
Y a Camila le encantó. Bueno, a todos. Cada noche pasábamos un buen rato buscando cosas "misteriosas" y "amiguitos".
Dos semanas después Camila comía más solita que antes, pero como es tan lenta y al final muchas veces tocaba darle, le dijimos que tenía que seguir esforzándose y que quizá aparecería otro libro mágico. Al día siguiente, Camila estaba sentada en su silla y de pronto se quedó con la boca abierta señalando la biblioteca. No se lo podía creer, llamó al papá emocionadísima, gritando y con risa nerviosa: "Papá, apareció otro". A la mamá se le aguaron los ojos al ver lo maravilloso que es creer en la magia. El libro era de castillos mágicos, y también nos encantó:
Ahora Camila está comiendo mucho mejor, pero no hay día que no pregunte cuándo va a volver a aparecer otro libro. Le hemos explicado que no depende de nosotros, sino que el libro mágico irá tomando nota de cómo come de bien y cuando lo crea oportuno, volverá, y que por eso tiene que seguir comiendo solita y rápido. Camila simplemente dice: "Vale, pero esta vez quiero que sea de peces".
La otra noche, Camila ya estaba acostada en la cama, hablando como siempre, cuando de repente la mamá la oyó decir, dirigiéndose al techo y con las manos rodeando la boca a modo de megáfono, "Libro mágico, libro mágico, de peces, uno de peces", y nos conmovió profundamente. Nuestra provisión de libros mágicos se había terminado, así que pasamos un buen rato navegando por Amazon buscando un libro de peces que diera la talla de los anteriores. Esperamos que llegue hoy, pues Camila está esforzándose muchísimo, y si ante la tardanza la mamá le prepara un bocado, por ejemplo esta mañana un trozo de melón, Camila le recuerda: "no me des, yo solita".
No sabemos cuánto tiempo durará esta tradición, pero por si acaso, en el pedido de Amazon incluimos un par de libros mágicos más. Fue algo que surgió de repente, y lo cierto es que ha sido una experiencia increíble.
Cuarentaiún meses
Aunque con un poco de retraso, aquí va el resumen del mes. Este fue el mes del Libro mágico (que ya merecerá entrada aparte), de la visita del tío Juampa, de las tardes de juego con la Tata, de la ida a ver Rio en cine, de las peticiones a papá y mamá de que se den "beso boca con boca", del regreso de la chiquita gazpachera, de la primera visita del conejo de pascua, de las primeras sesiones de natación en la piscina de grandes, de la llegada al pueblo de la amiguita Matilda... En fin, fue un mes bastante agitado, y en parte por eso no hemos estado muy juiciosos con el blog ni con el camilismo (aunque el hecho de que se nos haya dañado un ordenador y la cámara ayuda). En los próximos días intentaremos ponernos al día con las fotos.
miércoles, 4 de mayo de 2011
La cama de los papás
Desde hace varios meses tenemos una técnica perfecta para que Camila duerma toda la noche de largo en su camita, y consiste en que un día a la semana, los sábados, puede dormir con nosotros. Ella lo tiene súper presente y entre semana suele decir, por ejemplo, "Hoy es martes, no puedo dormir en la cama de los papás". Y cuando cae en cuenta de que es sábado, se pone feliz y dice "Hoy SÍ puedo dormir en la cama de los papás", aunque a veces se le olvida, o después de unos minutos intentando conciliar el sueño al final se va para su cuarto. Es una técnica que nos encanta, pues a nosotros también nos gusta dormir con ella de vez en cuando (pese a las patadas, los puños y la permanente lucha por arroparla), y de este modo lo conseguimos sin que se vuelva una mala costumbre o un dilema diario. En contadas ocasiones también la hemos pasado a nuestra cama si se despierta de madrugada, o si se le riega el teterito de agua, como el otro día, pero de resto siempre duerme de largo y sin interrupciones una media de 11 horas, algo que apreciamos mucho, muchísimo, sobre todo después del primer año y medio que tuvimos.
Pues bien, anoche por primera vez se pasó a nuestra cama sin que nos diéramos cuenta. De repente estaba entre los dos, bajo las cobijas y pidiendo un teterito de agua. La mamá pensó que el papá la había pasado, y el papá pensó que la mamá la había pasado, y sólo esta mañana caímos en cuenta de que ella solita se había subido y se nos había acomodado en medio. Y es que hay que reconocerlo, no hay nada como dormir en la cama de los papás.